Senderismo

Hay diferentes rutas de senderismo en Chulilla, todas ellas muy bonitas.

La ruta de los calderones

De reciente construcción, en 2013, la historia de estos puentes es mucho más lejana de lo que uno puede creer. Y es que todo comienza en los años 50, con la construcción del Embalse de Loriguilla, en pleno auge y época de los “pantanos”. La población de Chulilla se vio incrementada gracias a las obras del pantano, dado que la mayoría de los trabajadores que venían de fuera se alojaban por aquel entonces en Chulilla. Fue entonces cuando decidieron, para acortar del trayecto que debían recorrer dos veces cada día entre Chulilla y el embalse, construir dos puentes: uno colgante y otro fijo, que servían para atravesar el cañón del Turia en menor tiempo.

Pero tras la riada que llego a Valencia en el mes de octubre de 1957, el caudal que atravesó el cañón del Turia fue tal que se llevó consigo los dos puentes y hasta la fecha de 2013 no se volvió a lanzar la iniciativa para recordar y rememorar aquellos puentes que asoló la riada y para potenciar el turismo de la población y los alrededores.

Estos puentes están soportados por cables de acero de 28 mm de diámetro anclados a la roca mediante anclajes de más de 3 metros de profundidad. Así que no hay que tener miedo de cruzarlos ya que para echar abajo el puente habría que saltar más de 100 personas a la vez y moverlo repetidamente (ojo, no quiere decir que se deba hacer la prueba).

El Charco Azul

El punto de partida es la plaza mayor del pueblo, plaza de La Baronía, esta plaza da nombre a la antigua Baronía de Chulilla, instituida en 1274.

A medida que vayamos caminando y dejando atrás el núcleo urbano nos encontraremos con una perspectiva que nos dejará asombrados, El Cañón del Turia. Paredes rectas formadas por la erosión del río.

En este trazado del Cañón, encontramos el Charco Azul, remanso natural del Turia que impresiona por su amplitud así como por la tranquilidad de sus aguas.

También podremos encontrar hasta la llegada al Charco Azul una serie de instalaciones realizadas a principios de siglo para aprovechar el agua, estas conducciones atraviesan el subsuelo del pueblo y llevan el agua hasta la central de luz que está a 4 kilómetros de Chulilla. Estas instalaciones tienen su comienzo en el propio Charco. Por este motivo en todo este trazado el río lleva un menor caudal de agua.

De vuelta a nuestro punto de partida la imagen que el paisaje nos ofrece es distinta a la de bajada de vuelta pasaremos por otros remansos donde poder disfrutar de sus aguas La Peña La Judía, el Remanso las Mulas, las Canales, sobre este remanso, observaremos “La Cueva del Gollisno” y encima de esta cueva veremos el barranco que nos llevaría a otra cueva “La Cueva del Tesoro”.

Poco a poco aparecerá de nuevo el pueblo y tras un ascenso por sus empinadas calles, llegaremos a nuestro destino inicial.